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Neymar va a velocidad de vértigo. Debutó en 2009 con la etiqueta de ser el 'nuevo Robinho' y con la presión añadida de ser la gran esperanza de la 'torcida' para sacar al equipo del bache en el que se hallaba. Y en un año, el 'menino' prodigio demostró que era una auténtica joya... un fuera de serie de aquellos que Brasil produce a cada lustro. Junto con Paulo Henrique Ganso comandó una nueva generación de 'Meninos da Vila' que vio recompensado su atrevimiento y desparpajo con títulos y un gran reconocimiento. Hoy, con 20 años y cuatro campañas en el primer equipo, Neymar es una gran celebridad en su país, donde le han encomendado la difícil misión de ganar el 'Hexa' en el Mundial de Brasil 2014.
"La 'torcida' solo despertó cuando el 'garoto' Neymar entró en lugar de Molina en el minuto 59. En su primera jugada ya demostró apuntar muy alto que merece el prestigio que tiene con la 'torcida', al mandar al palo una centrada". Así relataba 'O Estado de Sao Paulo' el estreno de 'Ney' la noche del 7 de marzo de 2009. Tenía 17 años y un mes. En el estadio de Pacaembú, en Sao Paulo, el Santos derrotó al Oeste (2-1) en partido del Paulista. Según Neymar, "fue el encuentro más importante de mi carrera, porque todo empezó allí".
El Santos no iba bien en 2009. El técnico Vagner Mancini fue despedido y llegó un viejo conocido de la afición: Vanderlei Luxemburgo. Una de sus primeras decisiones fue sentar a Neymar en el banquillo. "Es un filete de mariposa", fue su desafortunada definición. "Ha habido precipitación en su debut, todavía es muy delgado y tendría que jugar un tiempo más en la base", concluyó. Con el exentrenador del Real Madrid alternó la titularidad con suplencias. En su primer año acabaría jugando 49 partidos y anotó un total de 14 tantos.
El tiempo caricaturizó a Luxemburgo. Neymar empezó 2010 como un tiro. Una nueva generación de 'Meninos da Vila', entrenados por Dorival Junior, apareció en escena y no tardó en maravillar por su apuesta ofensiva y por el fútbol de toque. Ganó el Paulista y la 'dupla' Ganso-Neymar era la sensación del momento en Brasil. Redondearían la temporada ganando la Copa do Brasil, que daba el billete para la próxima Copa Libertadores.
La 'torcida' quería que el 'niño' Neymar fuese al Mundial de Sudáfrica, repitiendo lo ocurrido con Pelé en Suecia 58 -fue decisivo para ganar el título-, con Ronaldo en 1994 o con Kaká en 2002. La presión en torno a Dunga fue asfixiante y por mucho que le recordasen que cometía un error de dimensiones históricas, el técnico gaucho se cerró en banda. "¿Cómo iba a llevar a Neymar al Mundial cuando medio año antes no era ni titular?", se justificó el exseleccionador hace semanas tras al romper un silencio mediático de más de dos años.
En agosto de 2010, 'Mano' Menezes lo hace debutar en la 'seleçao' y el Chelsea ofrece por él 36 millones de euros. Empezaban las embestidas de los grandes de Europa. El Santos lo tuvo que blindar, 'galactizándolo'. Su primer contrato profesional, firmado en marzo de 2009 un día antes de su debut, se extendía hasta 2014, pero estaba desfasado. Firmaría un nuevo vínculo hasta 2015, con una cláusula de 45 millones de euros y recibiendo el 40% de los derechos de imagen. El club creó un departamento de Gestión de Carrera para asesorarlo. En 2011 apareció el Real Madrid y en noviembre de ese año firmó su tercer contrato, que allanaba su marcha al Barça: saldría libre en 2014 y pasaba a controlar el 90% de sus derechos de imagen.
Neymar también tuvo sus pecados de juventud. El 15 de septiembre de 2010, durante un partido en la Vila Belmiro contra el At. Goianiense, insultó al técnico Dorival Junior por no dejarle chutar un penalti (venía de fallar tres de los últimos seis intentados). El lío fue monumental. El Santos acabó despidiendo al entrenador y Neymar, con solo 18 años, estuvo en el ojo del huracán mediático con un país preguntándose sobre su grado de madurez. Menezes lo castigó dejándolo fuera de la 'seleçao'. Con el tiempo todo se recondujo, pero durante unos meses fue tildado de mimado, provocador y consentido. Al final, este episodio le sirvió para crecer.
De Pelé a Neymar. De 1963 a 2011. Por fin, el Santos cierra un paréntesis de 48 años y vuelve a conquistar la Copa Libertadores. La 'Joya', con 19 años, se desenvuelve en el césped como un crack maduro y no se arruga ante las provocaciones y encerronas para firmar un torneo continental soberbio. Además, se consolida como el mejor jugador que actúa en Sudamérica y demuestra que ya es un futbolista hecho para las grandes citas internacionales.
El Mundial de Clubs era la guinda de un año perfecto, solo empañado por una Copa América muy discreta, pero la mejor versión del Barça de Guardiola se cruzó en su camino. El 4-0 en Yokohama es un baño de realidad. El 'Mohicano' entiende que el conjunto blaugrana está en otra dimensión. Todavía mareado por el baile recibido, Neymar reconoce con humildad la superioridad catalana. "El Barça nos ha dado una lección... nos ha enseñado cómo jugar al fútbol", afirmó.
Neymar emula a Pelé y el Santos vuelve a ser tricampeón paulista en mayo 2012. Sin embargo, el año se tuerce: eliminación en las 'semis' de la Libertadores ante el Corinthians, KO en la final olímpica de Wembley contra México y el Santos queda sin opciones en la Liga, muy lejos además de la zona de acceso a la Libertadores. Pese a todo, individualmente es un curso positivo. Neymar convive con la derrota, pero es capaz de seguir creciendo y madurando.
En cuatro años, Neymar ha anotado 155 goles en 250 partidos como profesional. En el año 2012 ha firmado sus mejores registros: 56 dianas (y 30 asistencias), fue el 'Pichichi' de la 'seleçao' con 13 goles y se convirtió en el máximo artillero del club en la era 'post-Pelé'. Ya lleva seis títulos con el Santos. Sus estadísticas reflejan la dimensión de un futbolista que, a sus 20 años, ya ha dejado su huella en una entidad tan histórica como el Santos. |